Entrevista a Rodrigo Fresán

Rodrigo Fresán va néixer a Buenos Aires l’any 1963. El seu primer llibre, el recull de contes Historia argentina, va aparéixer el 1991 i es va convertir en un inesperat èxit de crítica i de vendes al seu país, assolint de seguida el ferm estatus de llibre de culte que encara avui dia manté. Dos anys després va aparéixer Vidas de santos, un altre llibre de relats que inclou la peça «Pequeña guía de Canciones Tristes»; aquesta estranya ciutat, Canciones Tristes, una població itinerant, atemporal i fins i tot (en la seva darrera encarnació) extraterrestre, que tan aviat parla en anglès com orbita ben lluny de la Terra, serà una presència constant en tota l’obra posterior de Fresán. L’any 1995 va veure la llum la seva primera novel·la, Esperanto; la segona, Mantra, va aparéixer sis anys després, quan l’autor ja s’havia instal·lat a Barcelona; tots dos llibres acaben de reeditar-se, amb les revisions i els afegits que són marca de la casa, a Mondadori. Aquest procés de revisió i d’ampliació continua dels propis textos és especialment visible a La velocidad de las cosas, per a molts els gran llibre de Rodrigo Fresán o, si més no, el més representatiu d’un estil personalíssim que l’ha convertit en referent imprescindible de la darrera narrativa en llengua espanyola; es tracta d’un volum de relats unitari que va publicar-se per primer cop l’any 1998, i que no ha deixat de créixer al llarg de les seves succesives reedicions espanyoles i estrangeres. L’any 2003 va veure la llum Jardines de Kensington, una extraordinària novel·la londinenca que ja vam comentar aquí fa uns anys, i que és, potser, la porta d’accés més recomanable a la literatura de Fresán. I fa un parell d’anys va aparéixer el que és, de moment, el seu darrer llibre: la molt original novel·la El fondo del cielo.

Rodrigo Fresán ha tingut la generositat i el bon humor de respondre, per a tots els amics d’aquest bloc, a unes quantes preguntes sobre el seu procés d’escriptura i reescriptura, sobre la gestació d’alguns dels seus llibres essencials, sobre Canciones Tristes i, fins i tot, sobre el seu admiradíssim Kurt Vonnegut. Un luxe i una alegria per a aquesta nova entrega de les nostres Entrevistes a l’Espai.  

*  *  *

Espai de llibres: Un aspecto llamativo de todos tus libros es su aparente condición de «obras abiertas». Cada nueva reedición española o extranjera incluye, en mayor o menor medida, sustanciales modificaciones y añadidos a la edición anterior. ¿A qué responde este proceso de reescritura continua? ¿No llega un momento en el que sientes la necesidad de dar por cerrada una obra?

Rodrigo Fresán: En realidad no… Lo que ocurre es que, de un modo u otro, todos mis libros están conectados. Por motivos, personajes o lugares. Me gusta pensar en ellos como diferentes partes de una casa en construcción o reformas a la que siempre se le puede añadir una nueva parte o puerta. Como aquella mansión expansiva a la que la viuda del inventor del rifle Winchester  se la pasaba añadiendo ambientes como forma de pedir disculpas a todos aquellos que habían muerto, directa o indirectamente, por culpa de su marido. Escribir libros, claro,  es algo un poco más inofensivo.

Espai de llibres: Mondadori acaba de reeditar tus dos primeras novelas, Esperanto y Mantra. En el epílogo de la primera, hablando precisamente de las pocas revisiones hechas sobre el texto, señalas su condición de “elemento extraño” dentro de tu obra, comenzando por el proceso mismo de su escritura. ¿Puedes hablarnos un poco de ese proceso de creación de Esperanto?

Rodrigo Fresán: No. Porque no existió ni siquiera un proceso. La escribí durante una semana,  sin pausa, como si me la dictasen.  Desde cero. No estaba en mis planes ni tenía pensado escribir un libro así. De hecho, por entonces yo estaba más que dispuesto a quedarme en cuentista raro y no ser nunca un novelista normal. Digo “normal” porque, curiosamente, Esperanto es mi libro más redondo y trabajado desde un punto de vista formal, de estructura. Pero, insisto, es una medalla que no me puedo colgar porque siento que apenas estuve allí. Es como un hipotético hijo que tuve con alguien con quien tuve relaciones nada más que una noche y a quien nunca más y, de pronto, años después, llama a tu puerta un adolescente y te dice que tiene que contarte algo. Está claro que es un libro al que quiero. Pero al que no le cambié los pañales y al que no vi crecer. Ahí está.

Espai de llibres: Mantra, tu otra obra recién reeditada, es una novela profundamente enraizada en México D. F., hasta el punto de que esa ciudad es, tal vez, la gran protagonista del libro. ¿Te resultó especiamente complicado situar una novela extensa como Mantra en una ciudad que no es ninguna de “las tuyas”?

Rodrigo Fresán: Mantra sale del encargo para una colección de libros de ciudades. Y se me impuso el D. F. Probablemente yo habría elegido otra ciudad. Londres, New York, París… Pero también es cierto que asumir el encargo como tal fue, curiosamente, liberador: me permití hacer en y con esa ciudad todo lo que jamás me habría permitido hacer en ninguna de “mis” ciudades.  En resumen: me divertí mucho.

Espai de llibres: La velocidad de las cosas es, quizá, el libro que más modificaciones y añadidos ha conocido a lo largo de sus sucesivas ediciones. Esto parece confirmar su carácter central en el conjunto de su obra. ¿Consideras correcta la afirmación de que La velocidad de las cosas es, por temas y estilo, el libro que mejor resume o representa el total de tu obra narrativa?

Rodrigo Fresán: No sabría decirlo… Lo que sí puedo afirmar en lo que hace a La velocidad de las cosas es que en él he desarrollado todo lo que sé y me interesa del género cuento como unidad novelesca comprimida. O algo así. Y La velocidad de las cosas, me temo, sigue creciendo: la edición francesa incluye ya otro relato que no figura en la edición de DeBolsillo. Pero ese relato, en España, aparecerá hacia septiembre en una antología colectiva de relatos con tema familiar que editará Libros del Silencio. La antología se titulará Mi madre es un pez, creo. El libro que estoy escribiendo ahora, La parte inventada, recupera un poco ciertos mecanismos de La velocidad de las cosas: eso de ensayar sucesivas variaciones sobre un aria o motivo.

Espai de llibresEn Jardines de Kensington ensayaste la recreación histórica y biográfica a partir de la figura de J. M. Barrie, combinando su Londres victoriano con otro Londres, el Swinging London de los años 60, muy querido por ti. ¿Cómo nació la idea de unir estos dos periodos, en apariencia tan distintos? 

Rodrigo Fresán: Fue una iluminación súbita y es lo que más me enorgullece del libro: la tesis de que la era victoriana-edwardiana y los  Swinging Sixties fueron épocas generadoras de jóvenes que espareban morir antes de llegar a viejos o, de ser posible,  no envejecer.

Espai de llibres: ¿Puedes hablarnos un poco de Canciones Tristes, esa ciudad «itinerante» que aparece una y otra vez a lo largo de tus libros?

Rodrigo Fresán: Hay quien piensa que se trata de una suerte de parodia/homenaje a Macondo y al realismo mágico. Pero en realidad obedece a otra necesidad mucho más práctica: si te creas un territorio propio, puedes hacer que cualquier cosa suceda allí. Cosas que no serían verosímiles, por ejemplo, en Barcelona. Y una vez bautizado el sitio, yo potencié aún más la maniobra haciendo que Canciones Tristes se mueva por el tiempo y el espacio según mis necesidades. En El fondo del cielo, Canciones Tristes llega al extremo absoluto de ser otro planeta. 

Espai de llibres: Paralelamente a la creación de tus novelas y tus libros de relatos, has desarrollado una importante labor como traductor y editor, e incluso de introductor, a través de tus artículos y ensayos, de toda una serie de escritores a menudo poco o mal leídos en España. Uno de esos autores es Kurt Vonnegut. ¿Puedes hablarnos un poco de este autor, y de su posible influencia sobre tu obra?    

Rodrigo Fresán: Me cuesta mucho hablar un poco de Vonnegut. Podría estar horas cantándole loas o quedar mudo de admiración, según el humor y el ánimo que tenga ese día. Hoy me he levantado sintético, así que sólo diré: Matadero Cinco. Los que no lo leyeron, no pierdan más el tiempo. Lo que sí lo leyeron, siempre pueden volver a él y encontrar algo nuevo.

Espai de llibres: Para acabar, ¿podrías recomendarnos un par de libros que te hayan interesado últimamente?

Rodrigo Fresán: Recomendaría Los infinitos de John Banville (seguramente el mejor escritor en inglés en actividad) y La viuda embarazada de Martin Amis (otro grande). En español, recomiendo Zama de Antonio Di Benedetto, que acaba de ser reeditado.

 

[A la imatge, un dels camins que travessen Kensington Gardens, escenari de la primera trobada entre J. M Barrie i els germanets Llewelyn Davies, territori de les aventures de Peter Pan i els seus Nens Perduts i, també, espai essencial de la novel·la de Rodrigo Fresán Jardines de Kensington.]

 

Roberto Bolaño, del bàndol de Cervantes

«Y ahora (…) recuerdo aquella página del Quijote en donde se discute sobre los méritos de la milicia y de la poesía, y supongo que en el fondo lo que se está discutiendo es sobre el grado de peligro, que también es hablar sobre la virtud que entraña la naturaleza de ambos oficios. Y Cervantes, que fue soldado, hace ganar la milicia, hace ganar al soldado ante el honroso oficio de poeta, y si leemos bien esas páginas (algo que ahora, cuando escribo este discurso, yo no hago, aunque desde la mesa donde escribo estoy viendo mis dos ediciones del Quijote) percibiremos en ellas un fuerte aroma de melancolía, porque Cervantes hace ganar a su propia juventud, al fantasma de su juventud perdida, ante la realidad de su ejercicio de la prosa y de la poesía, hasta entonces tan adverso. Y esto me viene a la cabeza porque en gran medida todo lo que he escrito es una carta de amor o de despedida a mi propia generación, los que nacimos en la década del cincuenta y los que escogimos en un momento dado el ejercicio de la milicia, en este caso sería más correcto decir la militancia, y entregamos lo poco que teníamos, lo mucho que teníamos, que era nuestra juventud, a una causa que creíamos la más generosa de las causas del mundo y que en cierta forma lo era, pero que en realidad no lo era. De más está decir que luchamos a brazo partido, pero tuvimos jefes corruptos, líderes cobardes, un aparato de propaganda que era peor que una leprosería, luchamos por partidos que de haber vencido nos habrían enviado de inmediato a un campo de trabajos forzados, luchamos y pusimos toda nuestra generación en un ideal que hacía más de cincuenta años que estaba muerto, y algunos lo sabíamos. (…) Y es ése el resorte que mueve a Cervantes a elegir la milicia en descrédito de la poesía. Sus compañeros también estaban muertos. O viejos y abandonados, en la miseria y en la dejadez. Escoger era escoger la juventud y escoger a los derrotados y escoger a los que ya nada tenían. Y eso hace Cervantes, escoge la juventud. Y hasta en esta debilidad melancólica, en este hueco del alma, Cervantes es el más lúcido, pues él sabe que los escritores no necesitan que nadie les ensalce el oficio. Nos lo ensalzamos nosotros mismos. A menudo nuestra forma de ensalzarlo es maldecir la mala hora en que decidimos ser escritores, pero por regla general más bien aplaudimos y bailamos cuando estamos solos, pues éste es un oficio solitario, y recitamos para nosotros mismos nuestras páginas y ésa es la forma de ensalzarnos y no necesitamos que nadie nos diga lo que tenemos que hacer y mucho menos que tras una encuesta nuestro oficio sea elegido el oficio más honroso de todos los oficios. Cervantes, que no era disléxico pero al que el ejercicio de la milicia dejó manco, sabía perfectamente bien lo que se decía. La literatura es un oficio peligroso.»

*  *  *

[Roberto Bolaño, sobre la dignitat de la joventut i sobre els perills de la literatura. I sobre Cervantes, aquell home entranyable que va patir com ningú la solitud i el menyspreu i les necessitats de la pobresa i que sempre va saber defensar l'alegria. El paràgraf prové del seu «Discurso de Caracas», un text llegit amb motiu de l'acceptació, l'any 1999, del Premi Rómulo Gallegos concedit a Los detectives salvajes. El discurs complet el trobareu a Bolaño salvaje, una molt variada col·leccio d'articles sobre l'escriptor xilè que inclou textos imprescindibles de col·legues seus com Juan Villoro, Rodrigo Fresán, Jorge Carrión, Enrique Vila-Matas, Alan Pauls o Jorge Volpi, entre molts d'altres. El llibre el va editar Candaya l'any 2008, té 500 pàgines i porta de regal un DVD amb el documental d'Erik Haasnoot Bolaño cercano. Tot plegat, d'allò més recomanable.]

L’adéu del bon doctor

Tot just ara m’assabento, gràcies al butlletí electrònic de la llibreria Negra y Criminal, que s’ha mort Edward Hardwicke. «El nombre de Edward Hardwicke quizá no les diga mucho», llegeixo a la seva nota, «pero para nosotros siempre será el más reconocible de los Watson de la pantalla, no importa si pequeña o grande. El que acompañaba a Jeremy Brett en la serie de televisión. Y ya saben, sin Watson, ¿qué sería de Holmes? Ahora ha fallecido y nosotros queremos agradecerle su presencia, ya, en nuestra memoria.» Modestament, comparteixo el sentiment de Paco Camarasa i companyia: Edward Hardwicke ha sigut, és i serà ja per sempre el Watson definitiu, el més noble i estimable, el més fidel al personatge que Sir Arthur Conan Doyle va somniar un dia, ara fa molt més d’un segle, a la seva consulta de Southsea. Un bon doctor ple de dignitat, de valor i de bonhomia, tranquil i cavaller, amb un orgullós passat militar i una tirada també orgullosa cap a les lletres. I amb un sentit de l’amistat a prova de violins i de xeringues.

Edward Hardwicke va morir el dilluns de la setmana passada. Tenia 78 anys, i feia 25 que s’havia ficat per primer cop al paper del doctor Watson. (Abans que ell arribés, Jeremy Brett havia compartit pis durant una temporada sencera amb un altre Watson inoblidable, David Burke, que va ser justament qui el va recomanar per al paper: dos Watsons de luxe per a un Holmes insuperable). La seva carrera va ser llarga i variada, però per al món ja sempre serà l’home que un dia, sota les ordres de Sherlock Holmes, va viatjar a Baskerville Hall per tenir cura de la vida de Sir Henry, aquell nano descregut amenaçat per l’ombra familiar (i fosforescent) d’un gos de l’infern. Un home sensat i seriós i amb puntet de bona ironia, aficionat a les curses de cavalls i a la contemplació reverencial de les senyores, a qui tots, estareu d’acord amb mi, voldriem tenir al costat en una situació de perill sobrenatural.

Descansi en pau, doncs, estimat Edward Hardwicke.   

 

Entrevista a Martí Gironell

Martí Gironell va néixer a Besalú l’any 1971. Es va donar a conéixer com a escriptor l’any 2007, quan la seva primera novel·la, El pont dels jueus, es va convertir en un sobtat èxit de vendes. Situada a la Besalú medieval, i amb el rerafons de la construcció del seu famós pont romànic, en aquesta novel·la ja són presents totes les claus que identifiquen l’obra narrativa de Martí Gironell: l’acurada ambientació històrica, el gust per l’aventura, una acció de ritme trepidant i un estil igual de ràpid, lleuger i molt viu, sempre al servei de la història. Un any després, el 2008, va aparéixer La venjança del bandoler, guardonada amb el premi Néstor Luján de Novel·la Històrica, que explica les aventures de Josep Pujol de Can Boquica, bandoler de Besalú, durant els anys difícils de la Guerra del Francès. I aquest any 2011, publicada també per Columna, ha aparegut L’arqueòleg, una novel·la d’aventures ambientada a Terra Santa on el nostre autor torna a servir-se d’un personatge històric, en aquest cas el monjo Bonaventura Ubach, per recrear a partir d’ell tot un periode històric i bastir-ne una història absorbent i plena d’acció. Martí Gironell és llicenciat en periodisme i en filologia anglesa, i, paral·lelament a la seva feina com a escriptor, ha desenvolupat una important carrera periodística en la ràdio i la televisió. Actualment treballa als serveis informatius de TV3.

Amb una predisposició i un sentit de l’humor envejables, Martí Gironell ha respost a unes quantes preguntes per als lectors d’aquest bloc. Un plaer i un luxe per a la segona entrega de les nostres Entrevistes a l’espai.

*  *  *  

Espai de llibres: D’on va sorgir el teu interés per la figura de Bonaventura Ubach, el monjo de Montserrat que protagonitza L’arqueòleg?   

Martí Gironell: Llegint el diari vaig veure un reportatge sobre la restauració d’una mòmia egípcia de Montserrat. Em va cridar l’atenció i al continuar llegint vaig trobar una foto on s’hi veia un monjo i el peu de foto deia: “El pare Bonaventura Ubach va portar aquesta mòmia i altres tresors de l’Orient Bíblic”. Immediatement, vaig pensar: “Darrere aquest home hi ha d’haver una vida de pel.lícula o de novel.la!”. Em vaig posar a documentar-me i la novel.la va sortir tota sola.

Espai de llibres: Com ja vas fer a La venjança del bandoler, a L’arqueòleg has escollit com a protagonista de la teva ficció a un personatge històric, real. Aquesta elecció, condiciona molt la tasca del novel·lista? Trobes més difícil treballar amb personatges històrics que amb altres de totalment inventats?   

Martí Gironell: No em condiciona necessàriament. Tinc clar que faig una reconstrucció, una recreació del que va viure i passar aquell personatge. La gràcia d’una novel.la és que malgrat que hagis de ser el més curós possible pots inventar i fer-li viure experiències que en realitat no hauria pogut. És molt atractiu agafar un personatge real i fer-lo reviure!

Espai de llibres: Les teves dues primeres novel·les, El pont dels jueus i La venjança del bandoler, estan fermament arrelades a Besalú. Amb L’arqueòleg, en canvi, has fet un salt cap a Terra Santa. Ha sigut molt diferent escriure un llibre situat en un espai geogràfic tan allunyat? 

Martí Gironell: Són espais que no els tens tan a prop però com que Egipte, Jordània, Síria, Palestina o Mesopotàmia són escenaris tan documentats, et fa l’efecte que els coneixes com si els haguessis visitat mil vegades. Era un repte però tenia la sort de poder consultar els llibres de viatges del pare Ubach i, per tant, tenia un guia excepcional per aquestes terres.

Espai de llibres: Parlem una mica, si et sembla, del procés de documentació històrica que hi ha al darrera de les teves novel·les. Aquesta tasca de documentació, és sempre prèvia a l’escriptura pròpiament dita? Et vas documentant a mesura que escrius, atenent als dubtes que van sorgint?

Martí Gironell: Em documento molt abans però durant l’escriptura també vaig fent. M’agrada començar  a escriure i  això l’únic que té de dolent és que vas escrivint i et pots trobar que hagis de refer pàgines ja escrites però tot serveix.

Espai de llibres: Aquest procés de documentació, la necessitat de no cometre errors de caire històric, por arribar a ofegar en alguna mesura la imaginació del novel·lista?    

Martí Gironell: Miro que això no passi. Contrasto el que he escrit amb experts o historiadors que coneixen el moment que has recreat i amb ells discuteixo si és versemblant, si no ho veuen ho canvio. La novel·la històrica no és un succedani dels llibres d’Història però sí que són més digeribles i més entretinguts. 

Espai de llibres: Les teves novel·les barregen història i aventura, una combinació poc freqüent a la nostra literatura. Quins són els teus referents en aquest gènere? Creus que a la literatura catalana hi ha hagut tradicionalment, o potser encara hi ha, una certa reticència envers aquest tipus de novel·les?

Martí Gironell: Això de reticències cap a la novel.la històrica a Catalunya no ho acabo d’entendre. Resulta que tenim perosnatges i moments històrics excepcionals i que donen per un reguitzell de novel·les i no ho fem o no ens ho creiem. És un gran problema cultural que tenim, no ens creiem mai res que vingui de casa i en canvi, per defecte, enaltim tot el que vingui de fora sense parar atenció a allò que fem aquí i que és igualment bo, també amb novel.la històrica i d’aventures. Els meus referents estan fets d’una barreja de tots els escriptors que he llegit, tant els que llegia quan estudiava filologia anglesa com els que llegia a l’institut. 

Espai de llibres: La teva condició d’escriptor amb presència als mitjans de comunicació, creus que condiciona d’alguna manera la recepció dels teus llibres?  

Martí Gironell: Crec que en la primera novel.la, El pont dels jueus, hi va haver un percentatge de lectors que es van acostar al llibre atrets per la curiositat. Per veure què havia escrit aquell que surt a la tele. Ara, després de tres novel.les històriques i d’altres publicacions, les persones que pensen que les meves novel·les es vénen perqué surto a la tele és menystenir als lectors. Vull dir que normalment si un llibre no agrada, no agrada, és igual que surtis a la tele. De totes maneres, em sap greu que encara ara hagi d’anar com justificant-me de perqué escric novel·les i treballo a la tele, com si fos incompatible!   

Espai de llibres: Per acabar, ens podries recomanar un parell de llibres que t’hagin interessat darrerament?

Martí Gironell: Uiii!!!! Això és molt dificil, però Una lectora poc corrent de l’Alan Bennet i Arrels nòmades de Pius Alibek, per citar-ne només dos que em van agradar molt.

 

[A la imatge, el pont romànic de Besalú, protagonista de la novel·la de Martí Gironell El pont dels jueus.]

Taurons contemporanis

Don Thompson, El tiburón de 12 millones de dólares. Barcelona: Ariel.

Que el món de l’art contemporani és un espai tan enrarit com exclusiu, tots ho sabem. Damien Hirst ens ha ensenyat que la taxidèrmia no només és cosa del passat o d’homes rarets que regenten vells motels de carretera, i que pot arribar a convertir-se en una inversió d’allò més rentable. Tracey Emin ens ha fet veure i apreciar el valor de la intimitat, de la brutícia i de les despulles domèstiques d’un depressió nerviosa. Jeff Koons ha aconseguit que la Pantera Rosa es converteixi en una tendra i improbable icona sexual, amb l’ajut inestimable d’una Sireneta a la que cap nen responsable no gosaria d’acostar-se en un aquari de Disneyland París. Chris Burden s’ha disparat un tret al braç davant d’un auditori enfervorit, i ha aconseguit una visita a l’hospital i un munt de portades de diari. I Charles Saatchi ha demostrat que tot això és art, i que es pot vendre, i que allà on s’esfonsen la borsa i el mercat immobiliari resisteix, amb una esplèndida mala salut de ferro, el món de les subhastes i de les fires internacionals.

Don Thompson, l’autor del nostre llibre recomanat d’avui, és un col·leccionista d’art que un dia va decidir investigar el què, el com i el perquè d’aquest món que a ell, com a part implicada, alhora l’atreia, el sorprenia, l’irritava i fins i tot, en certs moments, l’avergonyia. Va començar per les subhastes, va continuar pels marxants i els gal·leristes, va passar-se pels museus i les fires d’art d’Europa i els Estats Units i, finalment, va descendir fins l’ultim graó de l’escala: els artistes. El resultat és un llibre ben interessant: informatiu, entretingut, sorprenent, amb un cert aire d’anecdotari en ocasions esbojarrat i, en certs aspectes, molt revelador de com funcionen els engranatges d’aquest món que, d’alguna manera, representa o exemplifica o fins i tot simbolitza de forma ben exacta alguns aspectes gens amables de la nostra realitat: la prevalença del discurs sobre l’objecte, del nom sobre l’obra i del gest sobre la reflexió, el pes de la publicitat, la desorientació generalitzada, la dictadura d’unes poques opinions i, com no, la paraula última en mans del capital.

Un aspecte interessant que assenyala Don Thompson és la importància cada cop més marginal del crític d’art com a instància capaç de jutjar el valor d’una obra o d’un autor. Aquest valor, avui, l’atorga no el judici d’un expert independent, sinó el del propi marxant o el dels col·leccionistes que hi han invertit els seus diners. Tot queda a casa, doncs: els diners que es paguen per una obra asseguren que aquesta obra és valuosa, i que ho serà més encara en el futur. Sense crítics independents amb una veu que s’escolti, s’imposa necessàriament la lògica de les subhastes: l’art com a competició i com a ball de xifres. El panorama que dibuixa el llibre de Thompson no és optimista, i explica, des de l’òptica preocupada d’una de les parts implicades, el creixent allunyament entre l’art contemporani i la societat a la qual, en teoria, aquest art hauria d’adreçar-se i sobre la qual hauria de reflexionar. Taurons descomposant-se per error en una vitrina de cristall, calaveres recobertes de diamants, pipes tòxiques de girasol cobrint el terra de la Tate… Comentaris no gaire afalagadors sobre el món que ens ha tocat viure, caldria pensar; o potser, si ens posem una mica descreguts, només un joc on els nens juguen amb calés de veritat.

Sigueu o no aficionats a l’art contemporani, us interessin més o menys les seves propostes, aquest és un llibre que val la pena llegir. Passareu una bona estona, us familiaritzareu amb els noms, les vides i els miracles dels artistes i els marxants més importants del moment, aprendreu unes quantes anècdotes molt agraïdes d’explicar i, potser el millor de tot, ja no us sabrà tan greu no tenir dotze milions de dòlars per invertir en un tauró mort amb problemes a la pell. 

Les restes d’un naufragi d’oblits

Els llibres, mai no ens cansarem aquí de repetir-ho, sovint troben unes formes realment complexes de comunicar-se entre ells. Obres un llibre d’assaigs de Martin Amis i aquest et porta a una novel·la de Nabokov, que et porta a una biografia de Sigmund Freud, que et porta a un llibre de memòries d’Stefan Zweig, que et porta a un poemari de Rilke, que et porta novament (via dues notes al peu ben esotèriques) al vell doctor austríac i al seu fidel odiador rus-americà. O comences llegint una biografia de Lev Tolstoi i acabes penjant al teu bloc, quinze dies i quatre llibres més tard, un petit poema d’Ernest Dowson que encara et balla pel cap. O com en aquest cas, que et poses a fullejar una antologia d’escriptors Mutantes al mejador de casa d’un amic i a la setmana et trobes buscant fotos a la xarxa d’un poeta mexicà de qui res no sabies.

El poeta es diu Xavier Villaurrutia. Va néixer l’any 1903 al Districte Federal, i allà mateix va morir el dia de Nadal de 1950. El darrer llibre de la cadena que em va portar fins a ell és Qui vam ser, de Lolita Bosch; un llibre petit, estrany i molt recomanable que assaja la reconstrucció d’un amor llarg i intermitent, ja tancat, a través de les restes que en queden a una de les dues parts implicades: objectes, records, fotografies i, també, poemes i textos aliens. A la pàgina 11 del seu llibre, Lolita Bosch copia un poema de Villaurrutia que es diu «Nocturno», i que fa així:

Al fin llegó la noche con sus largos silencios,
con las húmedas sombras que todo lo amortiguan.
El más ligero ruido crece de pronto y, luego,
muere sin agonía.

El oído se aguza para ensartar un eco
lejano, o el rumor de unas voces que dejan,
al pasar, una huella de vocales perdidas.

¡Al fin llegó la noche tendiendo cenicientas
alfombras, apagando luces, ventanas últimas!
 
Porque el silencio alarga lentas manos de sombra.
La sombra es silenciosa, tanto que no sabemos
dónde empieza o acaba, ni si empieza o acaba.
 
Y es inútil que encienda a mi lado una lámpara:
la luz hace más honda la mina del silencio
y por ella desciendo, inmóvil, de mí mismo.
 
Al fin llegó la noche a despertar palabras
ajenas, desusadas, propias, desvanecidas:
tinieblas, corazón, misterio, plenilunio…

 
¡Al fin llegó la noche, la soledad, la espera!
 
Porque la noche es siempre el mar de un sueño antiguo,
de un sueño hueco y frío en el que ya no queda
del mar sino los restos de un naufragio del olvidos.
 
Porque la noche arrastra en su baja marea
memorias angustiosas, temores congelados,
la sed de algo que, trémulos, apuramos un día,
y la amargura de lo que ya no recordamos.
 
¡Al fin llegó la noche a inundar mis oídos
con una silenciosa marea inesperada,
a poner en mis ojos unos párpados muertos,
a dejar en mis manos un mensaje vacío!
 
M’agrada aquest poema. M’agrada, i em fa pensar en quanta bona literatura no arribarem mai a conèixer si no és gràcies a l’atzar d’aquesta conversa contínua, màgica i secreta que els llibres mantenen entre ells. Inevitablement, tanco Qui vam ser i busco un altre llibre de Lolita Bosch, l’antologia Hecho en México. A la seva pàgina 211 hi trobo una secció dedicada a Xavier Villaurrutia: un poema («Nocturno rosa») introduït per quatre pàgines on Lolita Bosch resumeix la vida del poeta, parla d’alguns dels seus companys de lletres i acaba citant Octavio Paz. I com que tot té a veure amb tot en aquest món dels llibres, ara aquesta cita (extreta de la semblança que Paz va escriure sobre Villaurrutia) ens servirà per il·lustrar la nostra postal d’avui. Que és aquesta:  
 
 
«No pretendía ser humilde ni inclinaba la cabeza: la erguía y la movía de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, entre curioso y desdeñoso. Un pájaro que reconoce sus terrenos y define sus límites. Como Novo era elegante pero, a diferencia de sus amigos, buscaba la discreción. Vestía trajes grises y azules de tonos oscuros. Al caminar, con la mirada en alto, taconeaba con fuerza. Usaba camisas blancas, inmaculadas y que —demasiado amplias— acentuaban la delgadez de su cuello. Piel mate, labios delgados, nariz de ventanas anchas, una fisonomía que habría sido más bien común de no ser por la humedad de los ojos —grandes y pardos bajo las cejas estrictas— y la amplitud de la noble frente. El pelo era negro y levemente ondulado.»      
 
Ja ho veieu: la conversa dels llibres.
 

Entrevista a Toni Sala

Toni Sala va néixer a Sant Feliu de Guíxols l’any 1969. Es va donar a conèixer com a escriptor amb Entomologia, un recull de proses breus que va ser guardonat amb el Premi Documenta el 1997. Un any després va publicar Pere Marín, la primera de les seves tres novel·les, a la què han seguit la molt premiada Rodalies (Premi Sant Joan i Premi Nacional de Literatura 2004) i Marina, publicada tot just l’any passat i ja comentada aquí mateix fa només uns dies. El recull de contes Bones notícies (2001) i la nouvelle Un relat de la nova immigració africana (2003) completen una obra de ficció molt personal, variada i plena alhora de coherència. Fora ja d’aquest camp de la ficció, hi destaquen la seva Petita crònica d’un professor a secundària (2001), l’original biografia Goril·la blanc: memòries d’en Floquet de Neu (2002) o els llibres de viatges Quatre dies a l’Africa (2005) i Autoestop (2007), entre d’altres. Tots els seus llibres han estat publicats per Edicions 62.

Toni Sala ha tingut l’amabilitat de respondre, per a tots els amics del nostre bloc, a unes quantes preguntes sobre Marina, sobre les seves anteriors ficcions i sobre la literatura en general. Amb ell encetem una nova secció al bloc, les Entrevistes a l’Espai, on a partir d’ara tindrem el plaer de xerrar una estona amb alguns dels autors més llegits i estimats d’aquest Espai de llibres.

  *  *  *

Espai de llibres: Un aspecte destacat de la teva darrera novel·la, Marina, és la importància de l’espai on transcorre la història: aquest poble turístic de la costa on tot gira al voltant de l’estiu. A l’anterior novel·la, Rodalies, feies servir un escenari similar. Què és el que t’atreu, literàriament parlant, d’aquests pobles costaners? Dónes molta rellevància a l’escenari de les teves històries?

Toni Sala: Rodalies passava en un paratge molt concret del Maresme i Marina es concentra en una zona molt concreta, entre la Vall d’Aro i l’Ardenya. A Un relat de la nova immigració africana vaig fer una mica el mateix. Qualsevol paisatge és literari, però es dóna el cas que aquests els conec prou perquè hi he viscut.

És com si busqués una totalitat, en què interior i exterior dels personatges siguin la mateixa cosa. Aquesta fusió amb el paisatge van aconseguir-la a principis del vint Víctor Català i Joaquim Ruyra. Carner i Pla van continuar i refinar aquesta veta. Jo he intentat aprofitar una tradició molt pròpia de la literatura catalana. Però la literatura és abstracció, i no hi ha tanta diferència entre la descripció ultraconcreta i el despullament paisatgístic. La masia de Miró no està tan lluny dels seus quadres de l’última època. Jo he practicat el despullament més aviat en els contes.

Espai de llibres: Sant Feliu de Guíxols, el poble on està situada la novel·la, és un espai molt familiar per a tu. Aquesta familiaritat, facilita la tasca del novel·lista o la dificulta?

Toni Sala: Va costar-me molt sentir-me preparat per posar el meu poble sobre el paper. Tenia dos problemes. Primer, que m’hi veia massa enganxat, em faltava distància i tenia por de caure en la nostàlgia o l’autocomplaença. Segon, que la Costa Brava ha estat molt privilegiada literàriament. Els grans prosistes del vint la recorren de punta a punta: la Blanes de Ruyra, el Sant Feliu de Gaziel, el Palafrugell de Pla, el Montgrí de Víctor Català. Són uns gegants que ho ocupen tot. Ja Josep Pla va trobar-se que, volent descriure Blanes, la presència de Ruyra era tan gran que no s’hi veia amb cor, i llavors Pla diu: és que Ruyra “va arrasar” aquest paisatge… Això em feia molt de respecte, però també és veritat que fa temps que aquest paisatge no es toca literàriament. El turisme, per exemple, comença a sortir en Gaziel i Pla com una novetat. Avui de novetat no en té res, ja ens el sabem de sobres, per això puc fer-hi sortir una noia estragera.

Espai de llibres: A la teva primera novel·la, Pere Marín, el narrador es deia Toni Sala. El narrador de Marinaes diu Toni, és professor d’institut, té uns quaranta anys i, també com tu, va néixer a Sant Feliu de Guíxols. Aquesta identificació entre autor i narrador, respon a un interés per part teva en el «gènere» de l’autoficció?

Toni Sala: No veig que l’autoficció, com tu ho dius, sigui cap gènere. Un escrit ha de ser terriblement dolent per no ser autobiogràfic. Donar el teu nom al protagonista és un recurs fàcil per lligar la narració a la realitat i intensificar aquesta ambigüitat entre veritat i mentida que és al cor de qualsevol producte diguem-ne artístic. També és una manera d’explicitar el compromís amb el que expliques, igual que els pintors firmen per donar fe de l’autenticitat de la pintura. Des del punt de vista literari, no té cap importància.

Espai de llibres: La teva anterior novel•la, Rodalies, tenia un marcat to de novel·la negra hard-boiled que es manté, si més no en alguns aspectes, a Marina. Com a escriptor, t’atreu la novel·la de gènere? N’ets un lector habitual?

Toni Sala: De novel•la negra només he llegit alguns clàssics. Però els gèneres són molt útils perquè et donen un entramat que el lector ja identifica d’entrada, i tu et pots dedicar a altres coses. És com el western: el que importa menys són els cavalls o les pistoles. Simenon, Cain, fan servir el gènere negre de la mateixa manera que podrien haver-ne fet servir un altre.

Espai de llibres: La crítica ha assenyalat, gairebé des del principi de la teva carrera, alguns trets molt definits del teu estil, com ara la concisió, la netedat i una tensió extrema del llenguatge. Detectes una evolució d’aquest estil al llarg dels teus llibres?

Toni Sala: Francament, no ho sé. Cada dia tinc més la impressió de moure’m a les fosques, d’una incertesa gairebé paralitzant, terrible. Aquesta és la meva batalla, qualsevol autor té la seva, d’aquesta mena o d’una altra. Segur que els meus llibres van evolucionant; ara, no em facis dir cap a quina banda, ni si és una banda millor, perquè no ho sé.

Espai de llibres: A l’igual que les teves dues anteriors novel·les, Marina no arriba a les 150 pàgines. Aquesta brevetat, respon a una voluntat d’estil definida?

Toni Sala: Segurament respon a la voluntat de respecte amb el lector. Jo vaig començar amb un llibre de contes que sovint no passaven d’una pàgina. Pensa que escriure vol dir ocupar el temps de la gent, té un punt d’assassinat.

Espai de llibres: Fins al moment, has conreat la novel·la, l’assaig, el relat de viatges, la prosa breu, la crònica i la biografia. Amb quin gènere et trobes més a gust?

Amb cap. Sento dir-ho.

Espai de llibres: Per acabar, ens podries recomanar un parell de llibres que t’hagin interessat darrerament?

Toni Sala: El teu nom és Olga, de l’Espinàs, i Digueu-ne son, de Henry Roth.

 

 [A la imatge, el far de Calella: un dels escenaris (suggerits) de la novel·la de Toni Sala Rodalies.]

 

Marina, de Toni Sala

Toni Sala, Marina. Barcelona: Edicions 62.

El protagonista i narrador d’aquesta darrera novel·la de Toni Sala és un professor d’institut que voreja els quaranta anys, casat i amb un fill, a qui una depressió profunda ha allunyat de la feina, de la família i gairebé de la vida mateixa, tancant-lo a casa i reduint-lo a una existència de passiva autocommiseració. Fugint del sofà, de l’alcohol i d’unes fantasies de suïcidi cada cop més persistents, decideix anar a passar uns dies a la Costa Brava, a l’apartament que el seu germà té a S’Agaró, ben a prop del lloc on va néixer i on va passar tota la seva infantesa i la seva joventut. Allunyant-se per un temps de la família, fent un parèntesi a la pròpia rutina, retrobant-se amb els paisatges familiars i amb els vells rostres coneguts de Sant Feliu de Guíxols, el nostre home espera forçar una reacció dins el seu interior. I aquesta reacció, en efecte, no trigarà en produir-se.

Tres trobades i un cop d’atzar serveixen a Toni Sala per posar en marxa el fil argumental d’aquesta novel·la, breu i intensa com totes les seves. Un antic amor d’adolescència mai del tot oblidat, una joveníssima monitora de colònies alemanya amb esperit d’aventura i un envellit músic local, alcoholitzat i violent, que resulta ser l’ex marit d’aquell antic amor: tres presències inesperades al voltant de les quals gravitarà l’existència del protagonista al llarg d’uns pocs dies estranys, enrarits, fins i tot angoixants, on la premonició d’un final tràgic s’acabarà ressolent de forma magistral.

Vàries virtuts destaquen en aquesta novel·la. La primera és, com no, l’estil de Toni Sala: una escriptura alhora concisa i plena de color, exacta i generosa, gens donada a excesos retòrics i, no obstant, pròdiga en troballes felices i en sobtades belleses. Però també hi ha la creació d’un espai geogràfic familiar i molt atractiu: aquests pobles turístics de la costa que viuen tot l’any a l’espera de l’estiu, i que generen uns tipus de dinàmiques de vida molt particulars en els seus habitants. O la construcció d’un personatge principal complex i inquietant, un home que ens explica la seva versió d’una història (la seva pròpia història) fosca i gens amable, però de qui mai estem segurs del tot de poder-nos refiar. O la generació, des de l’inici mateix de la novel·la, d’una atmosfera d’angoixa que no para de fer-se més i més densa segons ens apropem a la pàgina final.

Amb una economia de mitjans característica, Toni Sala ha aixecat, un cop més, una obra d’allò més recomanable, que es llegeix amb plaer i amb interés continu i que ens deixa, al final del viatge, amb ganes de més.

Un comiat a Ernesto Sábato

Aquest passat dissabte, quan vaig sentir la notícia de la mort d’Ernesto Sábato a la tele, la primera cosa que em va venir al cap va ser el record d’una tarda de finals de primavera d’ara fa tretze anys. Jo en tenia dinou, i acabava d’agafar el tren a l’estació del Clot de Barcelona. Era una tarda de divendres; jo anava a passar el cap de setmana a Pineda de Mar, i a la bossa, al costat del banyador, duia un parell de llibres que haviem de llegir a classe. Abans que sortíssim del túnel, vaig treure un dels llibres (un volum gruixut i blanc, de butxaca) i vaig començar a llegir-ne la primera pàgina. I quan vaig tornar a aixecar el cap, vaig descobrir que havia passat una hora sencera, i que el tren ja estava entrant a l’estació de Pineda, i que jo no volia fer res més que baixar-me del tren, seure en un banc de l’estació i continuar llegint fins al final aquell llibre, que es deia Sobre héroes y tumbas i era el llibre més fosc i dur, més inquietant i també més fantàstic que jo havia llegit a la vida.

Quan dissabte vaig sentir la notícia de la mort d’Ernesto Sábato, vaig recordar aquella tarda i vaig recuperar, tot d’una, l’estrany sentiment de gratitut que llavors vaig sentir cap a un home a qui jo no coneixia, a qui segurament mai no coneixeria, però que m’havia fet un regal extraordinari. I després vaig recordar una altra cosa. Vaig recordar un poema; un poema escrit fa molts i molts anys per un altre home argentí que també m’ha fet, al llarg del temps, uns quants regals extraordinaris. Aquest segon home, Jorge Luis Borges, no s’estimava gens a Ernesto Sábato; i Sábato tampoc se l’estimava a ell. Els seus lectors, per sort, podem passar per alt aquestes males relacions, que avui res signifiquen. Avui, un poema de Borges pot servir perfectament com a comiat per a Ernesto Sábato, que s’ha mort a tocar dels cent anys i que deixa enrera una obra, una vida i un exemple humà que molts encara li agraïm.

El poema de Borges es diu «Poema conjetural». El seu tema és la mort d’un home vista des de dins: allò que succeeix dins el cap d’un home que sap que és a punt de morir. Però també és una variació sobre un tema llargament tractat, per motius ben tristos i evidents, a la literatura hispanoamericana del segle XX: la lluita entre la civilització i la barbàrie, entre la cultura i el fusell. Aquí us el deixo, a manera de petit homenatge a un home que ens uns anys difícils també va plantar cara, com el protagonista del poema, al seu «destino sudamericano».

El doctor Francisco Laprida, asesinado el día 23 de septiembre de 1829 por los montoneros de Aldao, piensa antes de morir:

Zumban las balas en la tarde última.
Hay viento y hay cenizas en el viento,
se dispersan el día y la batalla
deforme, y la victoria es de los otros.
Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.
Yo que estudié las leyes y los cánones,
yo, Francisco Narciso de Laprida,
cuya voz declaró la independencia
de estas crueles provincias, derrotado,
de sangre y de sudor manchado el rostro,
sin esperanza ni temor, perdido
huyo hacia el sur por arrabales últimos.
Como aquel capitán del Purgatorio
que huyendo a pie y ensangrentando el llano,
fue cegado y tumbado por la muerte
donde un oscuro río pierde el nombre,
así habré de caer. Hoy es el término.
La noche lateral de los pantanos
me acecha y me demora. Oigo los cascos
de mi caliente muerte que me busca
con jinetes, con belfos y con lanzas.
Yo que anhelé ser otro, ser un hombre
de sentencias, de libros, de dictámenes,
a cielo abierto yaceré entre ciénagas;
pero me endiosa el pecho inexplicable
un júbilo secreto. Al fin me encuentro
con mi destino sudamericano.
A esta ruinosa tarde me llevaba
el laberinto múltiple de pasos
que mis días tejieron desde un día
de la niñez. Al fin he descubierto
la recóndita clave de mis años,
la suerte de Francisco de Laprida,
la letra que faltaba, la perfecta
forma que supo Dios desde el principio.
En el espejo de esta noche alcanzó
mi insospechado rostro eterno. El círculo
se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.
Pisan mis pies la sombra de las lanzas
que me buscan. Las befas de mi muerte,
los jinetes, las crines, los caballos,
se ciernen sobre mí… Ya el primer golpe
ya el duro hierro que me raja el pecho,
el íntimo cuchillo en la garganta.

  

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.