Entrevista a Javier Calvo

Javier Calvo va néixer a Barcelona l’any 1973. Va debutar com a escriptor l’any 2001 amb Risas enlatadas, una col·lecció de cinc relats extensos que ja presenten molts dels trets característics que definirien, dos anys després, l’estil i la temàtica de la seva primera novel·la, l’extraordinària El dios reflectante: l’interés per la cultura audiovisual com a generadora de nous mites i com a modificadora de la realitat, l’ús d’escenaris urbans i posmoderns, la preocupació per les diverses manifestacions de la fama com a fenòmen social i cultural i, també, una marcada predilecció pels personatges molt joves, en procés de formació i amb una clara vocació d’outsiders. Des del primer moment, la crítica no va dubtar en assenyalar el caràcter renovador d’El dios reflectante, que traslladava a les lletres espanyoles algunes de les millors virtuts presents a la narrativa nord-americana del tombant de mil·leni, com ara l’ambició tècnica, l’humor, la renovació constant dels vells gèneres literaris o l’atenció preferent a la realitat mediàtica del nostre temps. L’any 2005 va aparéixer la col·lecció de relats Los ríos perdidos de Londres, que es tanca amb una de les peces clau de tota l’obra de Javier Calvo: «Mary Poppins: los ríos perdidos». I el 2007 va arribar la seva segona novel·la, Mundo maravilloso, una ambiciosa història d’intriga i misteri que ens submergeix de ple en una versió molt particular de la Barcelona dels nostres dies. Amb aquest llibre, que va ser finalista del premi Fundación José Manuel Lara a la millor novel·la de l’any, Javier Calvo va encetar un gir temàtic i estil·lístic que culminaria l’any passat amb Corona de flores, una altra història de misteri ambientada a Barcelona (aquest cop, la Barcelona de la segona meitat del segle XIX) amb tocs d’horror gòtic i de fantasia steampunk. I també l’any 2010 va aparéixer Suomenlinna, una novel·la breu que ens trasllada a l’ambient gèlid i asfixiant d’una petita illa del mar Bàltic on tot és desolació, música extrema, violència soterrada i conflictes racials amb rerafons mitològic.

Javier Calvo ha tingut l’amabilitat de respondre, per a tots els amics d’aquest bloc, a unes quantes preguntes sobre Suomenlinna, sobre algunes constants temàtiques de la seva obra i, també, sobre la seva esplèndida feina com a traductor, que l’ha portat a traduir a alguns autors tan estimats a aquest Espai de llibres com Michael Chabon, George Saunders, David Foster Wallace, J. M. Coetzee o Chuck Palahniuk. No us perdeu les seves respostes: tot un luxe per a aquesta quarta entrega de les nostres Entrevistes a l’Espai.

*  *  *      

Espai de llibres: Lo primero que llama la atención de tu último libro, Suomenlinna, es su localización geográfica, esa pequeña isla de la costa de Helsinki que le da nombre. ¿Qué es lo que te atrajo de ella, hasta el punto de convertirla en escenario de tu relato?

Javier Calvo: Cuando estuve allí no pensé en ella como escenario de ningún relato. Simplemente fue un sitio que me resultó extraño e interesante, una fortaleza marítima en el Báltico convertida en suburbio y destinación de picnics de fin de semana. Fue más tarde cuando le vi cierto potencial de representar el margen absoluto de un movimiento cultural. En este caso, el black metal, cuyo centro estaría en Noruega, Finlandia sería el margen, y dentro de Helsinki Suomenlinna representaría un margen adicional, separado de la ciudad por barreras físicas y culturales.

Espai de llibres: Suomenlinna se alimenta de un imaginario muy poco frecuente en nuestras letras: las mitologías nórdicas, el black metal, los conflictos raciales del norte de Europa… ¿Son temas que ya te interesaban previamente a la escritura del libro?

Javier Calvo: Sí, son temas que me interesaban de antes. Descubrí el black metal con veinte años, viendo Gummo de Harmony Korine. Desde entonces he sido oyente compulsivo de su música y estoy muy interesado en el black metal como fenómeno en general. Lo considero la última gran vanguardia musical del siglo XX. Y en cierta manera, la primera que no se origina en ninguna metrópolis cultural, sino en un país culturalmente marginal, y tampoco surge en el mundo del arte ni de la cultura, sino en el seno de un grupo reducido de adolescentes sin formación de ninguna clase, inspirados por cosas como Tolkien, el heavy metal y la fantasía medieval. Sin embargo, los postulados ideológicos a los que llegan (la recuperación del legado pagano precristiano de Noruega, la ética vikinga, la “reconquista” xenófoba del país) son apasionantes y relevantes en un contexto histórico-cultural.

Espai de llibres: El uso de estos referentes “lejanos”, ¿ofrece mayor libertad de imaginación al escritor?

Javier Calvo: Bueno, no creo. Creo que la imaginación es igualmente libre, no importa que escriba uno sobre lo propio o lo ajeno.

Espai de llibres: Una presencia habitual en tus novelas y relatos son los adolescentes que viven una particular educación sentimental centrada en ciertos referentes más o menos esotéricos o marginales de la cultura popular: la película The Wicker Man en Suomenlinna, la serie de televisión Doctor Who en Los ríos perdidos de Londres, los libros de Stephen King en Mundo maravilloso e, incluso, la actriz Jennifer Jason Leigh en Risas enlatadas. ¿Podríamos definir tus historias como relatos de iniciación? ¿Por qué esta fascinación de tus personajes por tales referentes culturales? 

Javier Calvo: Sí, en gran medida mucho de lo que he escrito son relatos de iniciación. En la mayor parte de los casos, esos adolescentes, o preadolescentes, necesitan referentes culturales con los que identificarse para separarse del grupo o definirse a la contra, como fase de su construcción de una identidad. Por tanto, el esoterismo de las manifestaciones culturales que eligen es una especie de señal de rebeldía, y al mismo tiempo una huida de la realidad inmediata. En cierta medida todos los adolescentes presentan ese rasgo, unos más que otros, por supuesto.

Espai de llibres: Tu primera novela, El dios reflectante, está situada en Londres, al igual que varias de las piezas de tus dos libros de relatos. Mundo maravilloso y Corona de flores se desarrollan en Barcelona. En todos los casos, como en Suomenlinna, el lugar escogido parece tener un papel mayor que el de simple escenario donde transcurre una historia. Como escritor, ¿prestas una particular atención al espacio geográfico? ¿Su elección determina de algún modo la historia que vas a contar?

Javier Calvo: Al principio no tanto como ahora. Al principio me guiaba por consideraciones más prácticas. La elección de Londres, por ejemplo, en El dios reflectante o en “La fiesta portátil” se debía a que en ambos casos las tramas pedían un ambiente metropolitano, y Londres era la única metrópolis que yo conocía por entonces. A partir de Los ríos perdidos, sin embargo, el lugar de la historia es mucho más importante, y tanto en el caso de Londres como en el de Barcelona, la historia local y la identidad o “espíritu” de la ciudad están en primer plano. En la actualidad considero que mi proyecto novelesco está ligado esencialmente a la ciudad de Barcelona y a su Historia.

Espai de llibres: Corona de flores juega con varias convenciones de género que ya habías empezado a ensayar en libros anteriores; en ella hay temas y recursos tomados de la novela policíaca, del pastiche histórico, del cuento gótico e incluso del steampunk. ¿Eres aficionado a la literatura de género? ¿La consideras especialmente útil o atractiva como escritor?  

Javier Calvo: No soy especialmente aficionado a la literatura de género, es decir: la consumo, pero en la misma medida que la literatura no de género. Sí me parece útil para mi proyecto narrativo, eso sí. Mis dos últimas novelas son thrillers o novelas criminales, por ejemplo. La trama de thriller me sirve para atrapar al lector y meterlo dentro de la historia, obligarlo a prestar el grado de atención que a mí me interesa. Una vez ahí dentro lo tengo mucho más en mis manos para transmitirle las ideas que quiero comunicar en el libro.

Espai de llibres: En varios lugares has señalado la importancia que tiene, dentro del conjunto de tu obra, el largo relato que cierra Los ríos perdidos de Londres. ¿Puedes hablarnos un poco sobre ello?  

Javier Calvo: Es difícil de explicar, pero en cierta manera lo considero la verdadera inauguración de mi obra como escritor. Mis dos primeros libros, sobre todo el primer, creo que son esfuerzos literarios donde pesaba mucho más el momento en que fueron escritos, ciertas influencias de aquella época (Delillo, David F. Wallace) y cosas que después me he quitado de encima. A partir de Los ríos perdidos todo me parece mucho más personal. El relato en cuestión, “Mary Poppins: los ríos perdidos” es también el punto de partida de una serie de constantes en mi obra posterior: el policial como formato, la sustitución de la cultura canónica por la filosofía oculta, la investigación del pensamiento irracional, la locura, la magia y los crímenes.

Espai de llibres: Compaginas la tarea de escritor con la de traductor literario.  En los últimos años has traducido a autores tan influyentes como J. M. Coetzee, Michael Chabon, Denis Johnson, Chuck Palahniuk o David Foster Wallace. ¿Cómo crees que se relaciona esta labor de traducción con tu propia creación literaria? ¿La enriquece? ¿Interfiere de algún modo con ella? 

Javier Calvo: En general no se relaciona demasiado. Ni siquiera creo que en realidad interfiriera en ningún momento con mis criterios y decisiones a la hora de escribir mis primeros libros. Para mí trabajar como traductor es una escuela de técnica como ninguna otra, que considero que me ha enseñado (y me enseña) a narrar cada día mejor. Cuando traduces, ves los problemas técnicos de ritmo, de estructura y de arquitectura a los que se ha enfrentado el autor del original y ves como los ha resuelto, con lo cual es como asistir a diario a una escuela de escritura. Incluso traducir malos libros te enseña todo lo que no debes hacer.

Espai de llibres: En un número reciente de la revista Eñe hablabas de tu biblioteca particular. En ella hay una notable presencia de autores relacionados con el ocultismo clásico, desde Aleister Crowley hasta Colin Wilson. ¿Qué es lo que te atrae de este tipo de literatura?

Javier Calvo: En líneas generales, la filosofía oculta se opone a la tradición del pensamiento científico, de la filosofía socrática y del pensamiento capitalista que han llevado a nuestra civilización a donde está. O por lo menos se desmarca de ellas. También tiene muchas conexiones con el pensamiento mágico y el pensamiento religioso dela Antigüedad, que son formas de espiritualidad a las que me siento muy cercano, y con las formas neopaganas de relacionarse con la naturaleza y el medio ambiente. De todas maneras, la filosofía oculta es un corpus enorme de pensamiento, y muy diverso. Digamos que me interesa en la misma medida que la religión, en tanto que formas de pensamiento alternativo que escapan al pensamiento único de la ciencia y el progreso.

Espai de llibres: Para acabar, ¿podrías recomendarnos un par de libros que te hayan interesado últimamente? 

Javier Calvo: Solamente dos es muy difícil, pero puedo intentar ampliar la selección a los últimos meses. Mil violines y L’home intranquil, de Kiko Amat. Emet o la revolta, de Sebastià Jovani. El libro de los vivos de Juan de Madre. Supernaturaleza, de Fco. Javier Pérez. Los cuentos de Mariana Enríquez. Acceso no autorizado de Belén Gopegui. Un momento de descanso de Antonio Orejudo. El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia de Patricio Pron. Y Wendolin Kramer de Laura Fernández.

 [A la imatge, la fortalesa marítima de Suomenlinna, davant les costes de Helsinki, escenari (i potser també protagonista) del darrer llibre de Javier Calvo.]

 

Monstres o silenci

1.

«Tenía una forma elegante y experimentada de barrer la sala con la mirada para asegurarse de que se estaba dirigiendo a toda la mesa, un talento que no acababa de concordar con la presencia tímida y algo inquieta de su cuerpo mientras hablaba ante los hombres allí reunidos. (…) Su sonrisa tenía algo de mueca de dolor, observaron algunos miembros, como si estuviera ofreciendo alguna disculpa vaga e imprecisa. Pegado al bolsillo de la pechera, en el mismo lado de su camisa con la etiqueta identificativa, estaba el familiar icono corporativo de Señor Blandito, que era el dibujo de una cara regordeta e infantil de etnicidad indeterminada con los ojos entornados en una expresión que de alguna forma connotaba placer, saciedad y deseo voraz al mismo tiempo. El icono transmitía la clase de afecto facial inocuo que hacía casi imposible no devolverle la sonrisa o no despertar sentimientos positivos.»

2.

«El monitor se llamaba Terry Schmidt, tenía treinta y cuatro años y era virgo. (…) Schmidt había hecho varios años de psicoterapia y no le faltaba perspectiva de sí mismo, y sabía que cierto porcentaje de su reacción a la forma distante en que aquellos hombres de más edad se inspeccionaban las cutículas o se pellizcaban la raya de la pernera de encima del pantalón mientras permanecían sentados sobre el coxis meneando el pie de la pierna cruzada se debía a su propia inseguridad, que se sentía contaminado e implicado por todo aquel negocio del marketing contemporáneo y que a veces aquello se manifestaba mediante proyección psicológica como una sensación de que la gente con la que estaba intentando hablar con la mayor sinceridad posible siempre creía que estaba intentando venderles algo o manipularlos de alguna forma, como si el mero hecho de estar empleado, por efímeramente que fuera, en la gran maquinaria del marketing americano hubiera teñido de alguna forma todo su ser y por esa razón algo esencialmente furtivo y suplicante que había en su expresión ahora parecía inherentemente falso y manipulador y provocaba el rechazo de la gente, y no sólo en su carrera (…) sino también en sus asuntos personales, y como si en algún momento de todo aquello sus habilidades profesionales para el marketing se hubieran propagado a todo su carácter de forma que ahora era la clase de hombre que, si iba a reunir valor y preguntarle a una colega femenina si quería salir de copas con él y mientras tomaban una copa abrirle el corazón y revelarle que la respetaba enormemente, que sus sentimientos por ella incluían elementos de aprecio tanto profesional como intensamente personal y que pasaba mucho más tiempo pensando en ella del que ella se podía imaginar, y que si hubiera algo, lo que fuera, que él pudiera hacer para hacerle la vida más feliz o más satisfactoria o más plena confiaba en que ella se lo dijera, porque no tenía más que decirlo, decírselo o chasquear los dedos o simplemente echarle una mirada de complicidad y él acudiría, al instante y sin ninguna reserva, a pesar de todo transmitiría la impresión de que solamente quería acostarse con ella o acosarla, o de que tenía una sórdida obsesión por ella, o incluso tal vez que tenía una especie de siniestro altar secreto dedicado a ella en un rincón del segundo dormitorio en desuso de su apartamento, consistente en objetos personales rescatados de la papelera de su cubículo o en las ocasionales notas secas e ingeniosas que ella le pasaba durante las reuniones especialmente letales o absurdas del personal del Equipo Δy.»

3.

«Schmidt tuvo un breve vislumbre de todos ellos en la sala de conferencias como icebergs y/o témpanos de hielo, con solo el extremo superior por encima de la superficie, inexplorados e inescrutables los unos para los otros, y se imaginaba que era probable que solo en el matrimonio (y eso en los matrimonios buenos, no en la decorosa danza de soledad que vio ejecutar a su padre y a su madre durante diecisiete años, sino en una intimidad conyugal verdadera) los cónyuges se permitieran entre ellos ver por debajo de la máscara pública de la punta del iceberg y consintieran en ser conocidos de verdad, tal vez hasta el punto de no solamente dejar que el cónyuge viera la repulsiva masa de lunares que tenían debajo del brazo izquierdo o la forma en que después de cualquier clase de infección viral o provocada por el frío las uñas de ambos pies se volvían de color amarillo oscuro durante varias semanas, sino quizá incluso muy de vez en cuando sollozaran abrazados en plena madrugada y expulsaran los miedos íntimos más lóbregos y las ideas de fracaso e impotencia y de pequeñez terrible y absoluta en el seno de una máquina profesional aplastante en la cual uno no podía creer que hubiera tenido alguna vez la temeridad de pensar que podía ayudar a ejercer cambios o a marcar la diferencia o a hacer cualquier cosa más que ser una piececita anónima entre muchas.»

4.

«O tal vez incluso la mera posibilidad de expresar algo de este dolor emocional infantil a alguien parecía imposible salvo en el contexto del misterio del matrimonio verdadero, que no era una simple ceremonia y fusión financiera sino una verdadera comunión espiritual, y últimamente Schmidt sentía que estaba llegando a entender por qué durante todo su catecismo infantil y tiempo previo a la confirmación la Iglesia se refería al mismo como el Sagrado Sacramento del Matrimonio, porque parecía realmente tan milagroso y transracional y alejado de las posibilidades de la vida real que vive la gente como la crucifixión, la resurrección y la transubstanciación, lo cual equivale a decir que no se presentaba como una meta que uno pudiera alcanzar o cumplir alguna vez en la vida, sino como una especie de estrella para orientarse en la navegación, algo elevado e intocable y milagrosamente hermoso de esa forma distante que siempre te recuerda lo ordinario y poco hermoso e incapaz de milagros que eres tú, lo cual constituía otra de las razones por las que Schmidt había dejado de mirar al cielo y de salir por las noches o incluso de abrir nunca las cortinas opacas del ventanal de su apartamento cuando llegaba a casa por la noche, sino que se sentaba con el mando a distancia de su televisión por satélite en la mano izquierda y se dedicaba a cambiar a toda velocidad de un canal a otro y a otro por miedo a que algo mejor fuera a aparecer en otro de los 220 canales normales y premium del proveedor de cable y él se lo fuera a perder, y cada noche pasaba tres horas así antes de que llegara la hora de quedarse mirando con el corazón latiendo a mil por hora el número de casa de Darlene Lilley en la memoria de Marcado Rápido para que solamente hiciera falta un instante de la valentía necesaria para arriesgarse a parecer lascivo o asqueroso y usar un solo dedo y pulsar un solo botón gris para invitarla a un cóctel o aunque fuera a un refresco durante el cual él pudiera quitarse su máscara pública y abrirle el corazón a ella, antes de arredrarse y postergar una noche más la llamada y caminar con andares de pato hasta el cuarto de baño y/o el dormitorio decorado en tonos crema y marrón claro para dejar listas la camisa y la corbata limpias del día siguiente y recitar su dekate nocturno y luego masturbarse una vez más hasta quedarse dormido.»

5.

«En algunos momentos del último trimestre, mientras se afeitaba escuchando WLS News y Talk Radio, Schmidt solía detenerse y se miraba la cara y las suaves líneas y bolsas que parecían volverse un poco más marcadas cada trimestre y se llamaba a sí mismo, directamente a la cara de su reflejo en el espejo, “Señor Blandito”, el nombre le venía espontáneamente a la mente, y a pesar de sus intentos por no hacer caso o resistirse, el nombre y el logotipo de la gran empresa subsidiaria se habían convertido en el más reciente insulto de su parte oscura, de forma que cuando ahora pensaba en sí mismo pensaba en algo que él llamaba “Señor Blandito”, y su cara y la cara regordeta y completamente insulsa del icono se fundían en su imaginación en una sola cara, tosca y dibujada con líneas y lista de una forma mezquina, un diseño para el que alguien tal vez encontrara un uso mezquino y egoísta pero que nunca podría amar ni odiar ni molestarse realmente en conocer.»

*  *  *

[Cinc moments de «Señor Blandito», el llarg relat sobre les misèries i els horrors de la vida corporativa que obre Extinción: una història de consumidors sota vigilància consentida, de venedors a la vora de l'abisme i d'homes que escalen edificis disfressats de mascotes comercials. Amb aquest llibre, el darrer de ficció que va publicar en vida, David Foster Wallace va arribar al límits mateixos del seu estil; com als mapes antics, més enllà només hi havia monstres o silenci. Els relats d'Extinción són llargs, complexos i fragmentaris; l'escriptura de DFW, obsessiva i més autística que mai. En molts moments, la veu de l'autor es torna tan irrespirable com els paisatges morals que descriu: uns paisatges plens d'angoixa i de desesperació i de sobtades tendreses. Les confessions més nues i radicals de tota la literatura de David Foster Wallace queden així camuflades o diluïdes enmig de llargs paràgrafs retorçats, autoconscients, excessius, que diuen i no diuen i que mai no acaben de fer-nos el mal que podrien. Tot plegat resulta estrany i torbador: com espiar la lluita d'un escriptor que prova de fugir de la presó d'un estil que ja ha deixat de ser-li útil. Extinción és un llibre que no agrada a tots els lectors de David Foster Wallace. D'altres, en canvi, el trobem fascinant.]

Unes quantes recomanacions (II)

Stephen King, La cúpula. Barcelona: Plaza & Janés.

Com que tots els que us passeu de tant en tant per aquest bloc sou gent instruida, de bon gust i amb una educació cinèfila de primer ordre, dono per suposat que ja haureu vist (i més d’un cop, segurament) la pel·lícula dels Simpsons. Segur que en recordeu l’argument: tot començava amb els problemes de contaminació del poble d’Springfield, que arribaven a tal punt que el president McBain es veia obligat a prendre una decisió: tancar Springfield sota una campana de vidre que l’aïllès de la resta del país. Sort d’en Homer, que al final de la peli treia el superheroï rodonet que porta dins i se les arreglava per trencar la campana, alliberar el seu poble de l’opressió governamental i, de pas, tornar a guanyar-se l’amor i el respecte del seu fill primogènit.     

Us explico això (que ja sabeu) perquè la nova novel·la d’Stephen King es diu La cúpula, i el seu argument sembla extret directament del quadern de notes de Matt Groening. Aquí el lloc es diu Chester’s Mill, però el cop d’efecte que posa en marxa la història és el mateix: una campana de vidre que cau a sobre del poble i aïlla els seus habitants de la resta del món. 1136 pàgines i 25 anys d’escriptura intermitent li ha costat al senyor King explicar aquesta història, que, segons diuen els seus fans, podría ser la millor que ha escrit en les dues darreres dècades.  

*  *  *

Javier Calvo, Corona de flores. Barcelona: Mondadori.

La darrera novel·la de Javier Calvo té tota la pinta de ser un d’aquests llibres que t’agafen pel coll a la primera pàgina i no et deixen anar fins que no arribes al final. Imagineu-vos una novel·la de crims i misteri ambientada a la Barcelona del segle XIX; una història victoriana d’horror amb assassins en sèrie molt dolents, amb policies baixets i paranòics, amb governadors que es diuen de cognom Estrany i amb forenses fotofòbics i agorafòbics que amaguen un passat de bogeria i homicidi. Segons podem llegir a la pàgina web del seu autor, Corona de Flores és

una novela de crímenes, un policial gótico que rinde homenaje a los padres victorianos del género: Arthur Conan Doyle, Arthur Machen y el Charles Dickens de Casa desolada. Hermano de sangre de los clásicos del gótico contemporáneo: desde Flannery O’Connor hasta Donna Tart y Cormac McCarthy. También late en sus páginas la huella de Narcís Oller (el Balzac de Barcelona) y de los dos escritores barceloneses más mágicos y oscuros de todos los tiempos: Juan Eduardo Cirlot y Joan Perucho. En última instancia, la protagonista absoluta de Corona de flores es Barcelona. Un libro sobre la construcción de la ciudad moderna y las fuerzas morales, científicas y mágicas que están en lucha en la misma. El amanecer de la modernidad como cuento macabro. La Barcelona de la fiebre del oro como telón de fondo de un relato de horror esotérico y alucinante.

Oi que promet?

*  *  *

Julià de Jòdar, La pastoral catalana. Barcelona: Proa.

«Una parella catalana de supervivents de la generació del 68 es trasllada a Miami per mirar de salvar una vella amiga d’un perill que els sembla imminent. A partir d’aquest viatge i de les investigacions al voltant d’un misteriós agent de la CIA, Julià de Jòdar fa una radiografia d’un món en crisi, d’una societat catalana petulant i covarda i d’una generació que volia canviar el món i no va gosar fer-ho. La novel·la estableix un joc de miralls entre dues dones generoses, dues parelles carregades de secrets i dues societats que s’encaren al món d’una manera ben diferent.» Això ho diu la contraportada del llibre, que va guanyar la darrera edició del Premi Carlemany. Però si encara dubteu, aquí teniu una carta de recomanació immillorable, signada pels nostres amics de De casa al club.

*  *  *

Pola Oloixarac, Las teorías salvajes. Barcelona: Alpha Decay.

Diu Mario Bellatín que Las teorías salvajes és com una comèdia de Katherine Hepburn, però sense Cary Grant. No estic gaire segur de què vol dir això, però el cas és que aquest llibre, pel que diuen els entesos, és una de  les novel·les escrites en espanyol més provocatives dels darreres temps. Una novel·la exigent, complexa i experimental: una novel·la d’idees amb teoria incorporada. Tothom coincideix en la seva originalitat, i en els riscos formals (però també intel·lectuals) que ha assumit en escriure-la la seva autora, una argentina nascuda l’any 1977.  

Un pez llamado Yorick y una gatita llamada Montaigne. Una joven estudiante de filosofía que acorrala a su viejo profesor por los pasillos de la facultad. Dos adolescentes que encuentran en su respectiva deformidad física y moral un buen motivo para unirse. Una joven militante de izquierdas que escribe cartas a Mao. Una teoría psicológica que lo explica todo. La facultad de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires como punto de encaje desde el que se asoma el mundo. El mundo como una enmarañada madeja de teorías imposibles, iluminadas e inaprensibles: teorías salvajes, para quienes, como todos nosotros, se encuentran pedaleando en el infinito vacío 2.0.

Amb Cary Grant o sense, estic força segur de que jo acabaré llegint aquest llibre.

Nens perduts

“Al principio los Niños Perdidos de Londres eran cuatro: Sid, Auggie, Florece y Tommy Boy. Eso era antes de que Tommy Boy se atreviera a ir a la charcutería. Ahora los Niños Perdidos de Londres son tres, y Auggie dice que Florence huele tan mal porque se va a morir. Auggie dice que la gente huele muy mal justo antes de morirse. A Sid le parece que Florence huele mal porque es una guarra y no hay más que hablar.” 

Inici contundent de Los niños perdidos de Londres, un relat inèdit de Javier Calvo publicat al número 301 de la revista Quimera.

Pop XXI

En els comentaris a l’entrada que vam dedicar fa uns dies a l’anomenada “Generación Nocilla“, l’autora de l’interessant blog Ariadna al laberint grotesc ens assenyalava alguns enllaços on podiem trobar més informació sobre el tema. Un d’ells era el blog Generación Nocilla, un espai creat per alguns dels escriptors que la crítica inclou dins aquesta no generacioncilla (com diu el subtítol del blog) i que, tot i no estar gaire actualitzat, sí recull alguns enllaços d’interès sobre el tema. I un altre era aquest vídeo que ara us oferim aquí: un reportatge del programa del Canal 33 Silenci? sobre el que ells anomenen “Generació Pop“, i que inclou diverses intervencions dels escriptors Javier Calvo, Rodrigo Fresán, Kiko Amat i Agustín Fernández Mallo. L’etiqueta de “Generació Pop” sembla encara més difusa que la de “Generación Nocilla”, però permet l’inclusió de Rodrigo Fresán, un narrador argentí afincat a Barcelona del què ben aviat parlarem en aquest blog. No us perdeu el vídeo: impagable Fernández Mallo, mostrant-nos com es fa un bon entrepà de Nocilla dels de tota la vida.

Javier Calvo i la jove narrativa espanyola

De tots els joves narradors que porten ja un temps destacant-se dins el panorama literari espanyol, el barceloní Javier Calvo és potser el més visible de tots. Nascut l’any 1973, la seva feina com a traductor d’una llarga serie d’autors anglesos i nord-americans va atorgar-li un cert renom abans fins i tot de la publicació del seu primer llibre, la col·lecció de relats Risas enlatadas (2001). Però va ser amb la seva primera novel·la, El dios reflectante (2003), que Javier Calvo es va convertir en el principal referent d’una narrativa jove, formalment ambiciosa i temàticament original les fonts de la qual es troben, sobretot, a la narrativa nord-americana contemporània. David Foster Wallace, Chuck Palahniuk, George Saunders o Michael Chabon són alguns dels autors traduïts per Calvo, i la seva influència (molt especialment en el cas del primer) és ben visible en tota la seva obra. Després del llibre de relats Los ríos perdidos de Londres (2005), Javier Calvo ha publicat aquest any la seva segona novel·la, Mundo maravilloso, la complexa història d’una venjança ambientada a la Barcelona actual, en un barri gòtic convertit en territori de la màfia russa i amb el tèrbol ambient del tràfic internacional d’obres d’art com a rerafons.

Al darrer número (35) d’Exit, el suplement de cultures de El Periódico de Catalunya, podem llegir un interessant comentari de Mundo maravilloso a càrrec de Marcos Maurel. El comentari s’inicia amb una referència a l’àmbit de la jove narrativa espanyola dins la qual s’inscriuria Javier Calvo, un grup d’autors constituït segons criteris generacionals però també, i sobretot, estilístics i temàtics. Agustín Fernández Mallo, Kiko Amat i Gabi Martínez serien alguns d’aquests autors “coneguts com a Neos, o escriptors pop”. I prossegueix el crític:

“Els elements que els aglutinen, grosso modo, són: preeminència dels components visuals (cinema, televisió, videojocs…) i la temàtica musical en els seus escrits, dignificació de la cultura popular, una indissimulada anglofília que els fa emular models anglosaxons, capacitat per estructurar de manera coherent tots aquests elements heterogenis, una ironia eficaç per intel·ligent i una radical autoconsciència narrativa. I tots aquests trets característics, acompanyats per les obsessions i l’estil de cada un.”

Nocilla dream d’Agustín Fernández Mallo, Cosas que hacen BUM de Kiko Amat i Sudd de Gabi Martínez són tres llibres ben recents que mostren la vitalitat d’aquesta nova generació d’autors, que té el seu equivalent dins la narrativa catalana en escriptors com Hèctor Bofill i l’anomenat “grup dels Imparables”, Lolita Bosch o el joveníssim Borja Bagunyà, per posar només tres exemples. En properes entrades d’aquest blog comentarem amb més detall l’obra de cadascun d’ells. A la nostra biblioteca trobareu molts del seus llibres; podeu consultar la llista completa al nostre catàleg.

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