Tres idees inquietants
05/02/2010 8 comentaris
Aquestes tres històries mínimes provenen de la clàssica Antología de la literatura fantástica editada per Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares i Silvina Ocampo l’any 1940. Si ja heu tingut la sort de llegir aquest llibre, no cal que us digui que l’expressió «literatura fantàstica», en mans d’aquests tres escriptors, no té gaire a veure amb tot allò que avui nosaltres, lectors de Tolkien i de Ray Bradbury, associem amb aquest gènere. Fantàstiques, en el context d’aquest llibre, són totes aquelles idees que provoquen una mena ben particular de vertigen, un vertigen que podriem dir-ne intel·lectual o, millor, metafísic; ja vinguin signades per H. G. Wells, per James Joyce o pel filòsof taoista xinès Chuang Tzu.
* * *
La primera idea inquietant que us copio està extreta d’un llibre de l’etnòleg James George Frazer, i es titula «Vivir para siempre»:
Otro relato, recogido cerda de Oldenburg, en el ducado de Holstein, trata de una dama que comía y bebía alegremente y tenía cuanto podía anhelar el corazón, y que deseó vivir para siempre. En los primeros cien años todo fue bien, pero después empezó a encogerse y arrugarse, hasta que no pudo andar, ni estar de pie, ni comer y beber. Pero tampoco podía morir. Al principio la alimentaban como si fuera una niñita, pero llegó a ser tan diminuta que la metieron en una botella de vidrio y la colgaron en la iglesia. Todavía está ahí, en la iglesia de Santa María, en Lübek. Es del tamaño de una rata, y una vez al año se mueve.
La segona idea prové de l’Alícia de Lewis Carroll. A l’antologia, porta per títol «El sueño del rey»:
-Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo sabes?
-Nadie lo sabe.
-Sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué sería de ti?
-No lo sé.
-Desaparecerías. Eres una figura de su sueño. Si se despertara ese Rey te apagarías como una vela.
La tercera idea és la meva preferida. Pertany a Thomas Bailey Aldrich, es diu «Sola y su alma», i fa així:
Una mujer está sentada en su casa. Sabe que no hay nadie más en el mundo: todos los otros seres han muerto. Golpean a la puerta.
No sé vosaltres, però jo m’ho pensaria dos cops abans d’obrir aquesta porta. Digueu-me covard.









