Roberto Bolaño, del bàndol de Cervantes

«Y ahora (…) recuerdo aquella página del Quijote en donde se discute sobre los méritos de la milicia y de la poesía, y supongo que en el fondo lo que se está discutiendo es sobre el grado de peligro, que también es hablar sobre la virtud que entraña la naturaleza de ambos oficios. Y Cervantes, que fue soldado, hace ganar la milicia, hace ganar al soldado ante el honroso oficio de poeta, y si leemos bien esas páginas (algo que ahora, cuando escribo este discurso, yo no hago, aunque desde la mesa donde escribo estoy viendo mis dos ediciones del Quijote) percibiremos en ellas un fuerte aroma de melancolía, porque Cervantes hace ganar a su propia juventud, al fantasma de su juventud perdida, ante la realidad de su ejercicio de la prosa y de la poesía, hasta entonces tan adverso. Y esto me viene a la cabeza porque en gran medida todo lo que he escrito es una carta de amor o de despedida a mi propia generación, los que nacimos en la década del cincuenta y los que escogimos en un momento dado el ejercicio de la milicia, en este caso sería más correcto decir la militancia, y entregamos lo poco que teníamos, lo mucho que teníamos, que era nuestra juventud, a una causa que creíamos la más generosa de las causas del mundo y que en cierta forma lo era, pero que en realidad no lo era. De más está decir que luchamos a brazo partido, pero tuvimos jefes corruptos, líderes cobardes, un aparato de propaganda que era peor que una leprosería, luchamos por partidos que de haber vencido nos habrían enviado de inmediato a un campo de trabajos forzados, luchamos y pusimos toda nuestra generación en un ideal que hacía más de cincuenta años que estaba muerto, y algunos lo sabíamos. (…) Y es ése el resorte que mueve a Cervantes a elegir la milicia en descrédito de la poesía. Sus compañeros también estaban muertos. O viejos y abandonados, en la miseria y en la dejadez. Escoger era escoger la juventud y escoger a los derrotados y escoger a los que ya nada tenían. Y eso hace Cervantes, escoge la juventud. Y hasta en esta debilidad melancólica, en este hueco del alma, Cervantes es el más lúcido, pues él sabe que los escritores no necesitan que nadie les ensalce el oficio. Nos lo ensalzamos nosotros mismos. A menudo nuestra forma de ensalzarlo es maldecir la mala hora en que decidimos ser escritores, pero por regla general más bien aplaudimos y bailamos cuando estamos solos, pues éste es un oficio solitario, y recitamos para nosotros mismos nuestras páginas y ésa es la forma de ensalzarnos y no necesitamos que nadie nos diga lo que tenemos que hacer y mucho menos que tras una encuesta nuestro oficio sea elegido el oficio más honroso de todos los oficios. Cervantes, que no era disléxico pero al que el ejercicio de la milicia dejó manco, sabía perfectamente bien lo que se decía. La literatura es un oficio peligroso.»

*  *  *

[Roberto Bolaño, sobre la dignitat de la joventut i sobre els perills de la literatura. I sobre Cervantes, aquell home entranyable que va patir com ningú la solitud i el menyspreu i les necessitats de la pobresa i que sempre va saber defensar l'alegria. El paràgraf prové del seu «Discurso de Caracas», un text llegit amb motiu de l'acceptació, l'any 1999, del Premi Rómulo Gallegos concedit a Los detectives salvajes. El discurs complet el trobareu a Bolaño salvaje, una molt variada col·leccio d'articles sobre l'escriptor xilè que inclou textos imprescindibles de col·legues seus com Juan Villoro, Rodrigo Fresán, Jorge Carrión, Enrique Vila-Matas, Alan Pauls o Jorge Volpi, entre molts d'altres. El llibre el va editar Candaya l'any 2008, té 500 pàgines i porta de regal un DVD amb el documental d'Erik Haasnoot Bolaño cercano. Tot plegat, d'allò més recomanable.]

Redefinir el talent

Bolaño no hacía otra cosa que lo que todo escritor de talento auténtico está llamado a hacer al menos una vez en la vida: construir su canon sobre las ruinas parciales de los cánones anteriores. Buscar su lugar y pelear por él cuando otros lo ocupan no es privilegio de ninguna vanguardia sino el destino de todos en algún momento de nuestras vidas. Parte de los deberes de cada autor es volver a decir en una lengua propia qué es el talento, de qué valentía está hecho. Lo raro aquí no es Bolaño; lo raro es que en el enrarecido mundo de la literatura en español Bolaño y sus desplantes y sus juicios sumarios nos parezcan raros. Lo extraño no es que haya habido entre nosotros un Bolaño sino que haya habido tan pocos, que el escritor chileno y su rabia y sus ganas sea una especie de excepción viviente en una foto de familia en que permanentemente todos sonríen, o si pelean lo hacen por un plagio, un premio o la novia de tal que se acostó con tal otro.”

 L’escriptor xilè Rafael Gumucio, parlant de la facilitat que tenia Roberto Bolaño per crear-se enemics al seu article “Todos amigos“. Publicat originalment a la revista Letras libres, el trobareu reproduït també a Archivo Bolaño, un blog de seguiment imprescindible per a tots els amants de l’autor de 2666.

Un ofici perillós

“Muchas pueden ser las patrias [del escritor], se me ocurre ahora, pero uno solo el pasaporte, y ese pasaporte evidentemente es el de la calidad de la escritura. Que no significa escribir bien, porque eso lo puede hacer cualquiera, sino escribir maravillosamente bien, y ni siquiera eso, pues escribir maravillosamente bien también lo puede hacer cualquiera. ¿Entonces qué es una escritura de calidad? Pues lo que siempre ha sido: saber meter la cabeza en lo oscuro, saber saltar al vacío, saber que la literatura básicamente es un oficio peligroso. Correr por el borde del precipicio: a un lado el abismo sin fondo y al otro lado las caras que uno quiere, las sonrientes caras que uno quiere, y los libros, y los amigos, y la comida. Y aceptar esa evidencia aunque a veces nos pese más que la losa que cubre los restos de todos los escritores muertos. La literatura, como diría una folclórica andaluza, es un peligro.”

Roberto Bolaño, redefinint la tasca de l’escriptor al seu “Discurso de Caracas“. El trobareu recollit al volum pòstum Entre paréntesis, editat per Anagrama l’any 2004, i també al més recent Bolaño salvaje: un molt recomenable recull de textos sobre Roberto Bolaño escrits per gent com Enrique Vila-Matas, Juan Villoro, Rodrigo Fresán, Jorge Volpi o Alan Pauls, entre molts d’altres. El llibre està editat per la meritòria Candaya, i inclou el documental en DVD Bolaño cercano; aquí en teniu el tràiler:

 

Bolaño convida: Manuel Mujica Láinez

Mujica Láinez fue tal vez el más prolífico de los narradores argentinos de su tiempo. No el más ambicioso ni el más seminal (un papel reservado probablemente a Cortázar y Sábato), ni el más cercano a la realidad argentina (un papel que se le puede adjudicar, según baje o suba el grado de delirio, a Arlt, a Cortázar, a Sábato, a Bioy), ni el más adelantado en concebir estructuras literarias capaces de internarse por territorios ignotos (como Borges y Cortázar), ni el que más ahonda en el misterio de la lengua (reino absoluto de Borges, que además de ser un gran prosista, no hay que olvidarlo, fue un gran poeta). Mujica Láinez, en este sentido, fue de una discreción absoluta. De hecho, su figura, junto a la de esos escritores irrepetibles y gigantescos como Borges, Cortázar, Arlt, Bioy Casares y Sábato, parece empequeñecerse y buscar un refugio tranquilo en la literatura estrictamente argentina, el refugio de las literaturas provincianas, pero esta impresión, a poco que se lea su obra, resulta absolutamente equivocada.

Desde su primera novela (…) es dable hallar en las páginas de Mujica Láinez dos constantes que lo acompañarán durante toda su vida de escritor. Por un lado un manejo exquisito del idioma, que es preciso, rico, lleno de variantes, sin caer nunca en el español recargado y castizo. Por otro lado, y esto es posiblemente lo que de verdad importa, una disposición feliz ante el hecho de narrar. Es verdad que nunca asumió riesgos muy grandes y que comparado a los grandes narradores latinoamericanos del siglo XX su obra, de alguna manera, es la obra de un autor menor. Pero ¡qué lujo de autor menor!

(…) Mi generación, de más está decirlo, se enamoró de Rayuela, porque eso era lo justo y lo necesario y lo que nos salvaba, y sólo leímos Bomarzo algunos años después, casi como un ejercicio de arqueología. Contra lo que esperábamos, no salimos indemnes de esta lectura, entre otras cosas porque nadie o casi nadie puede salir indemne de cualquier lectura y mucho menos si son las más de seiscientas páginas de Bomarzo, una novela feliz, es decir, una novela que hará feliz a todo lector mínimamente sensible, es decir inocente, y que no enseñará nada a ningún escritor joven. (…) [Bomarzo] es una novela sobre el arte y es una novela sobre la decadencia, es una novela sobre el lujo de novelar y es una novela sobre la exquisita inutilidad de la novela. También es, entre líneas, el comentario o el epílogo jocoso que Mujica Láinez hace de sí mismo y de su familia. Y también es, por supuesto, una novela para leer en voz alta y en familia, aunque esta última posibilidad siempre convella el riesgo de que los niños huyan en tropel.”

[Roberto Bolaño, "Bomarzo". A Entre paréntesis. Barcelona: Anagrama.]

Cinc hores amb Bolaño

Aquesta nit s’estrena a Barcelona la versió teatral de 2666, la monumental novel·la pòstuma de l’escriptor xilè Roberto Bolaño. El muntatge, de cinc hores de duració, és obra del director del Teatre Lliure Àlex Rigola i del dramaturg Pablo Ley, i consisteix en una ambiciosa juxtaposició de cinc espectacles diferents, cadascun amb un diferent format escènic, que giren en torn a un mateix nucli temàtic comú: els assassinats massius de dones a la localitat mexicana de Ciudad Juárez. Es fa així evident la voluntat dels autors de respectar l’estructura narrativa de la novel·la de Bolaño, tot i que, com és natural, molts dels elements presents en les més de mil pàgines del llibre s’han hagut de perdre en l’adaptació teatral.

En declaracions a El Periódico de Catalunya, Rigola defineix 2666 com una mirada crítica sobre la nostra societat, i sobre “com ens tornem impermeables a les tragèdies; a la maldat i la mort”. La novel·la, en la qual Roberto Bolaño va treballar febrilment durant els seus darrers cinc anys de vida, mentre lluitava contra la malaltia que acabaria matant-lo tot just complits els cinquanta, “reflexiona sobre la dignitat, l’ofici de l’escriptor, la creació i la destrucció…”, i ho fa sota la forma d’una arquitectura novel·lesca tan complexa com admirable. Les cinc parts de 2666, vertebrades per la figura de l’enigmàtic escriptor alemany Beno von Archimboldi, són, en efecte, el retrat d’un món en descomposició la imatge perfecta del qual és Ciudad Juárez, la ciutat de frontera on centenars de dones han estat assassinades al llarg dels anys enmig del silenci i la impunitat més absoluts.

Com Anna Karènina de Tolstoi, com Conversación en La Catedral de Vargas Llosa, com La broma infinita de David Foster Wallace, 2666 és un llibre per perdre’s-hi. Les cinc hores del muntage que s’estrena aquesta nit dins el marc del festival Grec potser donaran una idea de la profunditat d’una novel·la que ha esdevingut ja, menys de tres anys després de la seva publicació, en tot un referent dins la narrativa en llengua castellana de les últimes dècades. Si encara no l’heu llegida, aquest és un bon moment per fer-ho: segur que no us defraudarà.

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.